lunes, 18 de mayo de 2015

El viejo roble (Quercus robur)


Monteando por los Obarenes dí con un pequeño "bosque" de grandes robles solitarios. Este ejemplar, viejo y tullido por rayos, aguas, nieves y vientos me llamó la atención. Estos árboles, que pueden superar de largo los 200 años de edad, cuando están en plenitud son de impresionante porte, siendo desde antiguo de los más apreciados por el hombre, por su belleza, fuerza y la muy estimada madera. Su fruto, la bellota, sirve de alimento a los habitantes del bosque y en las dehesas comida de primer nivel para los gorrinos. 

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